Devocional
Salmo 42:5
“”
Hay momentos en que tenemos que hablarle a nuestra propia alma.
David pregunta: “¿Por qué te abates, oh alma mía?”
No está ignorando su tristeza. Está confrontándola con la esperanza.
Nuestra alma puede sentirse abatida y aun así tener esperanza.
La esperanza bíblica no es pensar positivamente que todo saldrá bien según nuestros deseos.
Es confiar en que Dios sigue siendo Dios incluso cuando nuestras circunstancias no han cambiado.
Puedes estar triste y seguir creyendo.
Puedes estar cansado y seguir esperando.
Puedes no tener respuestas y aun así tener esperanza.
Porque nuestra esperanza no está construida sobre circunstancias cambiantes.
Está construida sobre un Dios inmutable.
- Mi esperanza está en él