Devocional
Salmo 46:1
“”
Todos necesitamos un lugar donde refugiarnos.
Cuando llega una tormenta buscamos protección. Cuando tenemos miedo buscamos seguridad. Y cuando nuestra alma está cansada, también necesitamos refugio.
El salmista declara que Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Observa que no dice “si llegan tribulaciones”. Dice “en las tribulaciones”.
Dios se revela como refugio precisamente cuando llegan los problemas.
El refugio no elimina necesariamente la tormenta, pero nos protege mientras la atravesamos.
Quizás has buscado refugio en personas, dinero, reconocimiento, entretenimiento o incluso en tu propia capacidad. Pero tarde o temprano descubrimos que ninguna de esas cosas puede sostener completamente nuestra alma.
Solo Dios puede hacerlo.
Cuando todo alrededor parece moverse, podemos permanecer firmes porque nuestro refugio no cambia.
- Él es mi refugio