Devocional
Salmo 34:15
“”
Una de las mayores tentaciones en medio de una dificultad es pensar que nuestras oraciones están llegando al vacío.
Oramos y no vemos respuestas. Pedimos y la situación parece igual. Lloramos delante de Dios y el problema continúa.
Pero la Escritura nos recuerda que los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a su clamor.
Dios escucha.
Escuchar no significa necesariamente responder de la manera o en el tiempo que nosotros queremos. Pero significa que nuestra oración nunca es ignorada.
Hay oraciones que Dios responde inmediatamente. Otras requieren esperar. Algunas reciben un “sí”, otras un “no”, y otras veces Dios cambia primero nuestro corazón antes de cambiar nuestras circunstancias.
Pero ninguna oración hecha con fe es desperdiciada.
Quizás hoy necesitas volver a hablar con Dios sobre algo que ya le has presentado muchas veces. Hazlo nuevamente.
No porque Él haya olvidado, sino porque la oración también nos enseña a depender de Él.
- Él escucha mi clamor