Devocional
Lucas 11:28
“Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.”
Hay obediencias que cuestan.
Perdonar cuesta. Pedir perdón cuesta. Renunciar a una tentación cuesta. Guardar silencio cuando queremos responder cuesta.
Pero nuestra obediencia no debe depender de nuestra comodidad.
Jesús nunca prometió que obedecer siempre sería fácil. Pero sí nos enseñó que obedecer a Dios produce una vida verdaderamente bendecida.
- Una Palabra que se vive
- Obedecer aunque no sea fácil