Devocional
Isaías 40:8
“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
Vivimos en un mundo donde todo cambia. Cambian las circunstancias, cambian las personas, cambian nuestros planes, cambian nuestras emociones y, algunas veces, cambian incluso aquellas cosas que pensábamos que permanecerían para siempre.
Pero existe algo que no cambia: **la Palabra de Dios**.
Isaías compara nuestra vida con la hierba y las flores. Hoy están verdes y hermosas, pero mañana pueden marchitarse. Nuestra vida es temporal, nuestras circunstancias son temporales y muchas de las cosas que hoy parecen tan importantes algún día dejarán de serlo.
Pero la Palabra de nuestro Dios permanece.
Por eso, si queremos una vida firme, necesitamos construirla sobre algo firme. No podemos fundamentar nuestra esperanza únicamente en nuestro trabajo, en nuestras relaciones, en nuestro dinero, en nuestra salud o en nuestras circunstancias, porque todas esas cosas pueden cambiar.
La Palabra de Dios, en cambio, sigue siendo verdad cuando nuestra realidad parece contradecirla.
Cuando Dios dice que está con nosotros, sigue estando con nosotros aunque atravesemos un valle. Cuando dice que podemos confiar en Él, podemos hacerlo aunque no entendamos lo que está sucediendo.
**Una vida firme necesita un fundamento firme.**
- Fundamentados en la Palabra
- Cuando todo cambia la Palabra permanece